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Desde una Central de Coordinación de Emergencias con amor

En algún lugar del país…

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En esta primera entrada quiero presentarme:

   Soy un@ presunt@ Gestor@ de Emergencias que desempeña su labor en una de las muchas Centrales de Coordinación que están dispersas por el estado Español.

En esas centrales supongamos que se reciben llamadas de personas que están o al borde de un ataque de nervios o en pleno huracán sentimental, ya que presuntamente sufren una emergencia de cualquier naturaleza: infarto, robo, incendio, accidente de tráfico, etc.

Los profesionales que presuntamente recibimos esas llamadas y/o gestionamos el envío de los recursos vivimos situaciones de lo más variopinto, que vamos a retratar aquí en forma de novela (y cualquier parecido con la realidad será mera coincidencia).

Gracias por tu atención… Ya puedes seguir leyendo.

Un cerebro de plastilina

Hoy salí de casa pensando en qué servicios me depararía el día, especulé sobre cuántos muertos, heridos, gritos y dificultades tendría que superar antes de volver a casa. La verdad es que casi nunca le doy vueltas a cómo va a transcurrir el día, prefiero pensar que voy a tener un turno tranquilo (que no existen en emergencias, pero soñar es gratis) y que no tendré que volverme tarumba tratando de cubrir todos los servicios que entren.

Mi exceso de optimismo se me pasa rápido y me doy cuenta de que poseo un cerebro con una plasticidad impresionante, pasa de cero a doscientos cincuenta en cero coma uno. Nada más sentarme mi ensoñación se diluye y me planto delante de 57 emergencias -todas de su padre y de su madre- con el afán de sacar adelante no solo esas, sino todas las que entren en las próximas horas. Se me olvidan el tiempo, la familia, las obligaciones y hasta Hacienda y me concentro a tal punto que cuando me doy cuenta han pasado tres horas de turno como si me hubiese sumergido en un agujero negro. ¡Increíble! Tengo un cogote fantástico.

El asunto es que el resto de mi cuerpo protesta, mis posaderas tienen la forma aplanada del asiento (y se expanden peligrosamente sin control), tengo la boca seca (pues apenas he tenido tiempo de beber agua), mi espalda protesta por la tensión mantenida… pero mi cerebro… ¡ese sí que está en forma!

Tengo que salir, mis esfínteres piden ayuda.

Ya me vuelvo a mi puesto, he pasado lo peor, así que malo será que no tenga un turno tranquilo. Porque haberlos hailos, o eso dicen.

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Operadores 2.0 y los IMV

Las siglas I.M.V. pueden significar muchas cosas, pero en nuestra jerga significa “incidente de múltiples víctimas” o dicho en castellano de a pie: catástrofe.

Cualquier persona que se haya visto lidiando con un evento de este tipo sabe que hay que pasar una primera fase de impacto (en la que nuestro cerebro procesa -o lo intenta- la información), durante la segunda nos ponemos a trabajar dando lo mejor de nosotros mismos (funcionamos con la adrenalina a tope y perdemos la noción del tiempo) y luego viene el final del evento.

Al acabar nuestra intervención en el I.M.V. la adrenalina deja de fluir y empezamos a asimilar la realidad de lo que estamos viviendo.

No quiero hablar de la parte técnica, porque de esa se ocupan quienes elaboran protocolos de emergencia, los que se analizan las estadísticas y los que se ponen delante del micrófono en las ruedas de prensa.

Quiero hablar desde la primera línea de batalla, la que recibe el primer impacto en forma de llamada, la que tiene que olvidarse del protocolo (porque en ellos nunca se prevén los escenarios ni los fallos que debemos manejar) e improvisar a tiempo real, el batallón que atiende la impotencia, la frustración y los gritos por estrés de quienes se dejan la piel trabajando en la zona. Las personas que lidiamos con el silencio de las víctimas y los gritos desgarradores de sus familias buscando información desesperados. Somos las dianas invisibles que absorbemos la frustración, la incredulidad y el dolor de víctimas, familias e intervinientes en la zona cero.

Es muy difícil describir los sentimientos y pensamientos que pasan por nuestras cabezas cuando estamos inmersos en un asunto de esta naturaleza, es indescriptible el dolor que nos puede causar que se desprestigie nuestro trabajo con fines políticos -cuando estamos absolutamente fiscalizados- y que si algo sale mal seamos conscientes de que seremos nosotros los cabezas de turco.

Es casi imposible relatar el nudo que se asienta en nuestra garganta y nos impide durante meses hablar del tema, porque solo nos importa si hemos hecho bien nuestro trabajo, nos planteamos si podríamos haberlo hecho mejor, ponemos en duda todo cuanto nos rodea y posamos los pies en la tierra. Tomamos consciencia de lo que significa nuestro trabajo y lo terrible que puede ser. Somos conscientes de nuestra vulnerabilidad y de la de los demás.
Nos duelen los premios ya que los recibimos por la sangre de otros, aunque nuestra labor sea excelente todos los días. Sólo queremos gritar, llorar y poder desahogarnos. Pensamos en las víctimas y en sus familias (aún años después de la catástrofe y posiblemente durante nuestra vida entera), compartimos su dolor y nos identificamos con ellos.

Pero eso no parece estar permitido ser en nuestra aséptica y absurda sociedad.

Y menos a quienes sólo cogemos llamadas telefónicas.

Hace unos días un gerente de una empresa comentó en un foro con trabajadores -en un alarde de ignorancia y de “oscreéismuyimportantesynoesparatanto“- que los operadores que trabajamos en las centrales de emergencias recibimos la misma presión que quienes reciben el rapapolvo de un usuario insatisfecho con su tarifa de móvil.

Yo solo pensaba para mis adentros: Ojalá hubiese sido usted el que se pegó el tiro ayer al teléfono mientras me hablaba. Habría tenido menos remordimientos.
Va a ser cierto que somos máquinas, no personas.
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¡¡ Oiga!! ¿¿Operadora??

La Torre de Babel en los Centros de Coordinación de Urgencias y Emergencias es tal que no resulta extraño el nivel de ignorancia sobre el contexto que envuelve la profesión de los Gestores de Emergencias.

Recientemente alguien preguntaba en una conocida red social “cómo hacer para trabajar en el 061 –de Galicia- cogiendo llamadas”. Las respuestas de varios amables samaritanos despejaban cualquier duda: buena parte de la población no tiene ni idea sobre nuestro trabajo.

Desde quienes piensan que se necesita estar en posesión del Título de Técnico en Emergencias Sanitarias (TES) hasta quienes aseveran que somos personal funcionario al cobijo de unas oposiciones, se puede uno empapar de todo tipo de afirmaciones sesudas de fuentes sobradamente fiables (modo ironía ON)

Pues ni una cosa ni la otra.

Los Gestores telefónicos de Emergencias no nos dedicamos simplemente a “coger llamadas”. Es cierto que somos el primer eslabón de la Cadena de Supervivencia (si nadie atiende la petición de ayuda, y nadie envía ayuda, nadie ayudará). Y hablamos de la salud, de la vida.

Debemos, en primer lugar, asegurar que el socorro se recibe correctamente. Pensemos en sujetos expuestos a una situación de estrés emocional que nos pueden facilitar, en esas circunstancias, un punto inexacto, una información incorrecta. Debemos ser nosotros quienes gestionemos ese estrés adecuadamente (amenazas e insultos incluidos). ¿Qué consecuencias tendrían los errores en esta primera instancia? Son obvias.

Pero si esto fuera insuficiente, además somos los responsables de coordinar los recursos sanitarios extra hospitalarios en situación de urgencia y emergencia –los que las administraciones nos ponen a nuestra disposición, dicho sea de paso- para prestar la mejor asistencia posible, la más rápida y adecuada. ¿Qué podría suceder en una mal función a ese nivel? Impredecible.

Llegados a este punto, resulta razonable pensar que la nuestra no es una profesión sencilla. En efecto, no lo es (y además imprescindible –los servicios mínimos en caso de huelga suelen establecerse en el 100%-). Sin embargo se nos equipara a “tele vendedores” en un Convenio Colectivo de Contac Center –que no refleja las casuísticas de nuestro trabajo- y ni siquiera se ha terminado de regular nuestra profesión (y no digamos la formación).

Aclaremos pues que en Galicia (al igual que en la mayoría del territorio nacional), el servicio de operación telefónica del 061 está externalizado, esto es, privatizado mediante regulares concursos públicos a los que se presentan empresas privadas y a las que nosotros –los trabajadores- pertenecemos. Adicionalmente aquí, y sigo en Galicia, los requisitos académicos mínimos exigidos por el cliente vienen reflejados en los “pliegos” de contratación (los últimos del 2.017 obligan solo a tener la ESO).

¡Al fin es viernes!

¡Por fin es viernes! Todo el mundo celebra que llegue el ansiado fin de semana para descansar. Cada viernes los padres y madres recogen a sus vástagos del colegio con cara de alegría, esperando disfrutar de sus familias, el cine, las palomitas… durante los días de descanso.

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Yo los miro, sonrío y hasta comento que sí, que ya iba siendo hora de que llegase el fin de semana.

– ¡Qué alegría!

Pero de pronto vuelvo a la realidad y me digo:

– ¡Sácate ya esa sonrisa de idiota de la cara! Hoy trabajas de tarde, mañana de noche (¡Guau, sábado de noche loca!). Para ti no hay palomitas, ni siesta, ni familia. Tú te vas a trabajar y como mucho disfrutarás de la sonrisa telefónica que seas capaz de poner.

Recapacito y me digo que me alegro mucho por quienes puedan disfrutarlo.

¡Al menos tenemos salud!

FELIZ FIN DE SEMANA Y SALUD A RAUDALES

Los sueños, sueños son

Por las noches la oscuridad envuelve nuestra mente en un halo de confusión, soñamos con otras vidas, otros mundos…nuestro cuerpo se relaja cómodamente en una cama confortable, sábanas limpias… ¡qué placer se siente al dormir!

Sí, hasta aquí todo muy bonito, pero los que no dormimos por las noches y hacemos guardias en servicios de emergencias sabemos que por las noches no solo NO SE DUERME, sino que nuestra atención  -mermada por la falta de descanso y la alteración permanente de nuestro ritmo circadiano-  debe estar al máximo, porque estamos menos personas trabajando y porque de nosotros (también por las noches) depende que alguien siga con vida o no al día siguiente.

No dormir por las noches es malo, muy malo. Es nefasto para nuestra salud, para nuestra mente y para el propio trabajo que desempeñamos. También es malo para quienes nos pagan, pues aumenta el riesgo de sufrir accidentes laborales, aumenta las bajas por absentismo, de cometer errores a la hora de llevar a cabo nuestro trabajo…en definitiva, no favorece a nadie. Y no lo digo solo yo que lo sufro en mis propios michelines, lo dicen todos los estudios realizados por distintas entidades.

Existe una recomendación del Instituto Nacional de Seguridad de Seguridad e Higiene en el trabajo, que habla de lo idóneo que resulta hacer una siesta nocturna durante el turno.

  Aquí está. 

   Me apunto a la medida. A ver si en este país se empieza a tomar consciencia de que no es necesario que las leyes “obliguen” y se tomen en cuenta las recomendaciones.

Porque somos humanos, no máquinas que se pueden programar a gusto de quien nos explote en cada momento.

sleeping-145985_960_720                                                   ¡Dulces sueños y buena guardia!

085 Cádiz, una sala de bomberos con mucho fuego

Buenas a todos los compañeros de España que nos dedicamos a “paliar desgracias ajenas, reconfortar a víctimas y ayudar a los demás”. Tenemos quizás una profesión, a mi parecer vocacional, en la que todos nos esforzamos para que lleve aparejado un alto nivel de profesionalidad.

Nuestra historia de la Sala 085 de Bomberos de Cádiz empezó en el año 1998. Yo me incorporé un par de años más tarde. Somos un grupo compuesto por una mayoría de compañeras y algunos compañeros. Llegamos a ser 16 Gestores en la Sala 085, con localizados y con un sistema operativo que en su momento, cuando no existían los centros 112, era la vanguardia. Casi 20 años más tarde, seguimos teniendo el Séneca con un sistema operativo Windows 2000. Y no ha sido por escasez de dinero, porque la Sala 085 siempre ha tenido un presupuesto asignado, que nunca hemos sabido en que ha sido empleado.

A los comienzos, mis compañeros estuvieron contratados por Iberphone y desde entonces hemos sido subcontratados por Qualytel, que ahora se esconde tras el nombre de Arvato. Todos los problemas que se generaron en la Sala comenzaron a partir de que se descubriera que la empresa subcontratada solo y exclusivamente tenía los gastos de las nóminas, el resto eran pagados de impuestos. Estamos en un Parque de Bomberos, y todo se paga del bolsillo de los gaditanos, ordenadores, luz, agua, limpieza, etc, todo, todo. Como ilusos, pensamos que los políticos que estaban en la presidencia desconocían la permanente degradación del servicio, y que los márgenes de beneficios de las empresas comisionistas eran altísimos. Se puede decir que quien tiene este servicio ha dado el “pelotazo”. De todas formas, era sospechoso, que el Jefe de Sala o mejor llamado “cliente” estaba al tanto de todo, y que no solo no hacía cumplir el contrato a la empresa, si no que finalmente apoyaba y animaba a la empresa en todos los despropósitos que hemos sufrido durante años.

En el año 2007, decidimos Paloma Gil y yo denunciar a la empresa y al Consorcio por cesión ilegal de trabajadores. En aquel tiempo, Qualytel Andalucía (que era donde estábamos) era distinta a Qualytel Telerservice, no tenía oficinas, ni sede ni nada. Qualytel Teleservice tenía comprados pisos en Sevilla, en la calle Amor de Dios, y yo he dado cursos de formación en esos pisos (Qualytel Andalucía y Qualytel Teleservice todo mezclado). A algunos alumnos los tenía en el salón, otros en habitaciones, y así de un lado para otro, daba los cursos de formación. Después descubrimos algunos de los que estaban detrás de Qualytel (accionistas), algunos con altos cargos y otros muy ligados al PSOE. Denunciar las condiciones de trabajo, el permanente incumplimiento no solo del Convenio de Telemarketing si no del Estatuto de los Trabajadores, nos animó a seguir y seguir. En el juicio de Cesión ilegal se mintió, por parte de la empresa, por parte de los funcionarios, por parte de una compañera a la que le hicieron una promesa, que después Qualytel incumplió con ella (Roma traditoribus non reddere).

Así que desde entonces empezamos a sufrir un acoso y derribo implacables, por parte de la empresa con el cliente Bomberos calentando por detrás. Yo no era representante legal y me había dado de baja de UGT, tras una visita al su secretario provincial, en el que me dijo textualmente “que dejara este asunto porque ellos no me iba a apoyar y me iba a meter en muchos líos” (cosa que no dejó de ser verdad). Pero Paloma y yo seguimos adelante. Poco a poco, los compañeros de la Sala 085 vieron como sus condiciones se iban degradando. Aunque en principio, la empresa solo inició el ataque contra nosotros selectivamente, pero la evidencia que el servicio iba degenerando y que a mis compañeros les iban poco a poco empeorando las condiciones de trabajo, les impulsó a su mayoría a ir uniéndose a nuestra causa que no dejaba de ser la común. Esto terminó con unas elecciones sindicales en las que yo fui elegido como representante sindical por el CSIF.

El día de las elecciones fue terrible. El funcionario Jefe de Sala le emprendió a gritos con la mesa electoral, en la que teníamos una compañera en avanzado estado de gestación, porque quería que la presidenta y las vocales se pusieran a trabajar. El trato vejatorio hacia mis compañeras fue el culmen. Estuve a punto de avisar a la policía Nacional. No entro en más detalles, para no convertir este escrito en un diario. Todo fue denunciado, esto y muchas más. Hemos acumulado más de medio centenar de denuncias. Tuvimos que ir al juzgado porque Qualytel Arvato se negaba a dar las horas a una trabajadora por custodia legal de menores, y aún recuerdo al juez que dijo estando nosotros presentes a la empresa “no me puedo creer que estén ustedes aquí por esto”. Por supuesto ganamos.

Después vino una carta de amenazas de Qualytel Arvato, en la que tras negarme a aceptar más dinero como intercambio a dejar de presionar ( me dicen en una carta textualmente que tengo un comportamiento “raro”), me dijeron que irían despidiendo a mis compañera una a una y que yo iba a ser testigo. Que después harían para que se convocaran elecciones sindicales y tras una año me echarían a mí. Yo les dije que ninguna de sus amenazas me harían retroceder, un mes después despidieron a Paloma. Gracias a Dios los pudimos grabar, y en el despido la Sra. Responsable RRHH de Arvato, el responsable Andalucía Arvato y el Responsable de Arvato en la Sala 085, todos presentes, le dijeron que la despedían por que el Cliente no le gustaba las continuas apariciones en prensa y que habían cogido una actuación que el mismo cliente les dio de una actuación donde la propia Paloma Gil había sido felicitado, para despedirla, falseando los motivos (la intentaron destruir, diciéndola que había sido descortés, con mandos compañeros etc., terrible).

Imaginaos como salió Paloma. Imaginaos como me sentí. Llegué públicamente a canjearme por Paloma, y decir que yo me marchaba voluntariamente si a ella la reincorporaban. El marido de Paloma, posteriormente, tras el juicio y sentencia favorable con Despido Nulo, la empresa, no contenta con las más que evidencias, recurrió, y este señor cuando se enteró, iba a trabajar ese día vendiendo cupones, le dio un infarto fulminante en la calle. También Dios estuvo aquí presente, porque la única ambulancia UVI móvil de esta zona de la provincia, pasaba por allí y lo pudieron salvar. En su parte médico estaba escrito “resucitado”.

Hemos llorado de impotencia, de tanta injusticia, de tanto político corrupto, de tanto funcionario servidor de estos políticos, de nadie que nos ayudara, nadie. Tras la sentencia, la ruptura con el CSIF era inevitable. La presidenta del CSIF en Cádiz se negaba a ejercer ninguna acción contra los funcionarios que cedieron documentación confidencial a la empresa para que la falseara y pudieran despedir a Paloma, no quería hacer nada de nada. Entonces llegaron los compañeros de la CGT, que eran los que la plantilla entendió como más involucrados y nos pasamos a la CGT.

Con la llegada de Podemos al Consorcio, con los ayuntamientos de Cádiz y Puerto Real, volvimos a tener esperanzas de que estos harían algo. En mi primera reunión con el Concejal de Cádiz, Sr. Martinez de Pinillos, le dije que si se metían en los nuestro tenía que ser “ir a por todas” que ir a medias tintas que no lo hiciera, porque lo único que podían hacer era empeorar la situación. Tuvimos muchas alegrías cuando Podemos y Ganemos Jerez llevaron a Diputación de Cádiz nuestra propuesta de ingreso en la plantilla del Consorcio de Bomberos como personal laboral, que era lo que siempre propusimos. Se aceptó la propuesta y se le pidieron al Consorcio unos informes que valoraran nuestro ingreso.

El Consorcio de Bomberos con su presidente del PSOE, ninguneó a los ayuntamientos de Cádiz y Puerto Real y tras sacar la plica con vigencia de presentación de empresas para facturar por la Sala les dio los informes. Informes que dicen que no podemos ser personal del Consorcio, por aquella sentencia y porque deberíamos de cobrar sueldos brutos de 30.000 euros anuales.

Pues bien, después de ver la sentencia le contestamos al presidente que con respecto a la sentencia, se basaba en que todo el soporte informático y materiales que teníamos en la Sala eran de ellos y bajo su mantenimientos (cosa que se ha demostrado que es MENTIRA, porque tenemos asignado 400.000 euros -que no sabemos por dónde andan-) para comprar equipos de dinero público e incluso las sillas son compradas de dinero público, y que con respecto a los sueldo, seguimos saliendo más baratos con los 30.000 euros que el dinero que ellos regalan a las empresas comisionistas). Pero ya Podemos no quiere saber más de nosotros, el tema Sala 085 está agotado para ellos.

Este negocio es así, siempre nos canjean por algo, hay mucho dinero en juego. Se dice que para que el Alcalde de Cádiz esté más libre en su gestión, el PSOE lo deja si no mueve el tema de la Sala, la investigación de la UDEF en el Consorcio de Bomberos en donde aparecieron 8.000.000 de euros y los altos cargos funcionarios se hicieron un seguro millonario, en donde Cádiz y Puerto Real ambos de Podemos pagan más bomberos de los que hay, todo callado callado callado, ¡¡así es Podemos cuando manda!!, también sabe negociar.

Y volvemos a estar solos. Con una Sala en donde no podemos ver el Google Earth ni el Maps, donde no se pueden meter datos de calles en la aplicación porque no da más, con una nueva Plica en la que tengo mi propia “Ley Mordaza”, en una nueva plica en donde se paga más de dinero público y se mejora las condiciones a la empresa que llegue.

Estamos solos compis, con un puñado de bomberos decentes y auténticos de nuestra parte, pero tarde o temprano, lo quieran los políticos o no, dignificaremos nuestra profesión.

Un saludo a tod@s

 

Manuel Jesús Tizón

Delegado de Personal CGT.

Sala 085 Bomberos. Cádiz

La constelación más brillante

En mi planeta de las emergencias hasta hace bien poco parecía que habitábamos unos pocos ermitaños, quizás una centuria, pero no más.

Fue cuando la tecnología permitió los viajes astrales, las redes empezaron a tejerse casi sin pretenderlo y empezamos a comunicarnos los gestores de unos planetas con otros y así poco a poco fuimos descubriendo que…

¡NO ESTAMOS SOLOS!

Nos buscamos casi sin quererlo, aunque a todos nos producía curiosidad mirar a los ojos de los otros.

Es cierto que en cada planeta somos diferentes, a unos nos flagelan los gobernantes, a otros los mandamases elegidos y las empresas privadas, otros viven en islas ajenas, en algunos se hablan varias lenguas y en otros se trabaja hasta con sonda de orina (por aquello de no perder tiempo con las aguas menores). Las galeras son variopintas y diferentes, pero todos remamos hacia el mismo confín de la Tierra como si nos fuese la vida en ello, la nuestra o la de nuestros congéneres.

Compartimos una implicación insólita e inexplicable con el servicio que desempeñamos: sufrimos unos niveles de estrés que sobrepasan lo tolerable, la remuneración que recibimos es más bien penosa, la formación por parte de las entidades a las que pertenecemos es inexistente, el nivel de responsabilidad es muy alto y nos señalan con el dedo índice al menor fallo poniéndonos de cabeza de turco y nos ahorcan en la plaza pública sin el menor resquicio de remordimiento… por lo que podemos deducir que somos gente con cierta tendencia al masoquismo.

Estamos enfermos, locos, somos raros y lo sabemos, pero a pesar de todo lo malo… nos gusta lo que hacemos y defenderemos la vida con uñas y dientes hasta el final.

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